Distancia de reacción y distancia de frenado

Uno de los conceptos más importantes de la seguridad vial es la distancia de seguridad. La distancia de seguridad se considera como el espacio en metros que debe haber entre nuestro vehículo y los situados alrededor de forma que podamos detener la marcha de nuestro vehículo completamente sin crear ningún problema.

Pues bien, esta distancia de seguridad se puede dividir a su vez entre distancia de reacción y distancia de frenado.

La primera es la distancia recorrida durante el intervalo de tiempo que va desde el momento en que vemos un obstáculo o problema, lo procesamos y terminamos por reaccionar. Fundamentalmente depende de dos factores: la pericia del conductor y la velocidad.

La distancia de frenado es, por su parte, la distancia recorrida desde que accionamos el pedal del freno hasta que nuestro vehículo se detiene por completo. Aquí los factores influyentes son mucho más amplios, incluyendo la meteorología, el estado del vehículo, así como el de la vía.

Por eso todos estos factores deben tenerse en cuenta a la hora de considerar cuál es la distancia de seguridad que debemos respetar.

En ocasiones, debido a las dificultades que muchos conductores tienen para valorar correctamente la distancia de seguridad, suele recurrirse a dar referencias temporales  que se conocen como tiempos de seguridad. Así, lo aconsejable es dejar un intervalo de 2 segundos si se circula en ciudad y 3 si se hace por carretera. De esta forma estaremos manteniendo una distancia de seguridad correcta.

 

Consejos para una conducción segura en invierno

Cuando llega el invierno y con ello el mal tiempo en las carreteras, hay que prestar atención especial a las normas básicas de seguridad que a buen seguro nos servirán para reducir riesgos y evitar sustos.

De cara a coger el coche en estas fechas es muy importante no descuidar el mantenimiento y puesta a punto de amortiguadores, frenos y neumáticos.

Unos amortiguadores en mal estado repercuten directamente en aumentar de forma considerable las distancias de frenado, así como en dar una mayor sensación de inestabilidad al vehículo en el momento de trazar curvas cerradas o realizar algún giro brusco.

Por su parte, los frenos son un elemento clave a la hora de hablar de seguridad al volante. Si ya en condiciones normales el mal estado de los mismos puede ser todo un quebradero de cabeza en caso de tener que hacer alguna maniobra de urgencia, en caso de encontrarnos con el piso mojado o con hielo en la carretera, unos frenos que no estén en perfectas condiciones pueden tener consecuencias fatales.

Los neumáticos son un componente que resulta fácil de revisar y comprobar si se encuentra en óptimas condiciones de presión o si el dibujo se encuentra muy deteriorado o no. Pero aun así, muchos conductores se muestran excesivamente dejados en su cuidado, lo cual es un grave error puesto que son un factor esencial para garantizar que el vehículo tenga un comportamiento correcto.

Y un último apunte, pese a encontrarnos en zonas donde las nevadas no sean habituales, en caso de viaje es muy recomendable llevar siempre un juego de cadenas en el coche. En lo relativo a la seguridad en carretera, prevenir es siempre la mejor actitud.

Qué documentación debe llevar un vehículo

A la hora de circular con un vehículo a motor todo conductor se encuentra obligado a estar en posesión de una cierta documentación que podríamos calificar como indispensable. Y no sólo eso, sino que debe poder presentarla en el acto si así lo requiriera algún agente de la autoridad. Así que si no queréis tener ningún problema la próxima vez que os paren por cualquier motivo tomad nota de lo que siempre debéis llevar con vosotros en el coche.

En primer lugar está el inexcusable permiso de conducir sin el cual no es posible poner en circulación ningún vehículo a motor que supere los 750 kg de peso.

En segundo lugar estaría la tarjeta de inspección técnica, la cual sirve para acreditar que el vehículo reúne las condiciones suficientes para poder circular sin problemas. Es importante recordar que la validez de la tarjeta es limitada, debiendo renovarse periódicamente. En caso de caducidad el propietario dispone de 10 días para poder pasar la ITV, tiempo durante el cual le será intervenido el permiso de circulación.

Y finalmente, en tercer lugar, se encontraría el seguro de responsabilidad civil. Todo propietario de un vehículo a motor estará obligado a suscribir y mantener en vigor un contrato de seguro para cada vehículo del que sea titular.

A ello habría que sumar la documentación propia del conductor, siendo obligatorio llevar consigo el DNI o pasaporte en vigor así como el permiso de conducción.

Un último detalle muy importante, no es obligatorio que los documentos sean originales, ya que pueden ser sustituidos por una fotocopia siempre que ésta haya sido debidamente cotejada.

Mantenimiento del vehículo

Así como se nos recomienda cuidar nuestra salud de manera regular, de igual modo es importante llevar a cabo un mantenimiento adecuado de nuestro vehículo , en especial, de las partes que no están a la vista, de forma que evitemos sorpresas desagradables en el momento más inesperado.

La mecánica suele ser una tarea pendiente para muchos conductores y por eso resulta conveniente dar un pequeño repaso a aquellas áreas que necesitan un especial cuidado.

Principalmente deberemos centrar nuestras atenciones en cinco partes concretas del vehículo: el sistema de alimentación, el eléctrico, el de refrigeración, el de transmisión y el de lubricación.

El sistema de alimentación es el encargado de mezclar combustible y aire para que funcione de forma adecuada el motor. Aquí hay que prestar atención a los filtros del aire, debiendo cambiarse cuando indique el fabricante o incluso antes si se circula por zonas muy polvorientas.

En el sistema eléctrico la batería es la pieza fundamental. No requieren un especial cuidado aunque no está de más limpiar de vez en cuando los bornes y untarlos con grasa o vaselina para evitar su corrosión.

Por su parte el sistema de refrigeración evita que los motores se calienten en exceso. Para ello debe usarse un líquido refrigerante específico y no simple agua. Además resulta conveniente comprobar periódicamente el depósito del refrigerante (nunca cuando el coche esté caliente)

El sistema de transmisión transmite la fuerza del motor a las ruedas y aquí es el embrague la pieza que requiere más cuidado, siendo su cambio imprescindible en cuanto muestra síntomas de desgaste.

Por último, el sistema de lubricación inyecta aceite en el motor para evitar que éste se gripe. Los cambios de aceite deben hacerse periódicamente a indicación del fabricante, aunque siempre es recomendable ir comprobando su nivel cada cierto tiempo por medio de la varilla medidora.

El frenado de emergencia

Todo aquel que haya manejado algún tipo de vehículo, ya sea una bicicleta, un ciclomotor o un coche, tendrá claro que el buen estado de los frenos es fundamental a la hora de evitar posibles peligros inesperados, sobre todo si nos vemos en la situación de tener que realizar un frenado de emergencia.

De todos modos para salir bien parados de esta situación no influye tan sólo el buen estado de los frenos, sino que también hay una serie de pautas a seguir que pueden ayudarnos a evitar más de un disgusto.

Así lo primero es empezar por saber qué sistema de frenado tiene nuestro vehículo. Si tiene ABS entonces habrá que pisar el pedal del freno a fondo, sin levantar el pie hasta que el coche se haya detenido completamente.

En el caso de no contar con ABS habría que regular la frenada. Primero se pisaría a fondo y antes de que se bloqueen las ruedas habría que ir levantando el pie poco a poco pero sin dejar de accionar el pedal. Además hay que tener en cuenta que hay que pisar también el pedal de embrague en el momento adecuado para evitar que el motor se cale.

Si fallasen los frenos completamente entonces el procedimiento sería mucho más complejo. En primer lugar habría que empezar por intentar aminorar lo máximo posible la velocidad reduciendo las marchas. Seguidamente usaríamos el freno de mano, pero no de forma brusca, sino de forma controlada para evitar el bloqueo de las ruedas traseras.

Si aún así el coche no se detuviera habría que buscar una salida de emergencia o dirigir el vehículo hacia una zona segura que pudiera absorber la energía del vehículo, como por ejemplo un campo de cultivo.

La importancia de una buena visibilidad

Una de las primeras cosas que se enseñan en las clases prácticas de las autoescuelas es que antes siquiera de encender el contacto es básico pararse a revisar si los espejos retrovisores están bien colocados.

Esta acción que es completamente mecánica para muchos conductores es básica para mejorar la seguridad durante la conducción y muchas veces no se le da la importancia que realmente tiene. Es por ello que no está de más recordar la importancia que una buena visibilidad tiene a la hora de evitarnos más de un susto al volante.

Así, queda totalmente prohibido el colocar vidrios o cristales tintados que no hayan sido previamente homologados. Y aún en ese caso sólo podrán colocarse en las ventanillas y luneta traseras siempre y cuando el vehículo tenga dos espejos retrovisores exteriores.

Precisamente con respecto a los espejos retrovisores cabe señalar también que todos los turismos deben contar obligatoriamente con un espejo retrovisor exterior en su lado izquierdo y otro más en su interior. El espejo exterior derecho es opcional, siendo obligatorio sólo en el caso de que el campo de visión ofrecido por el espejo interior no sea correcto.

En el caso de las motocicletas los retrovisores exteriores izquierdos son obligatorios. No así los derechos, que sólo lo serían en el caso de motocicletas que superasen los 100 km/h.

Finalmente es importante resaltar que la adecuada colocación de los retrovisores se hará siempre con el vehículo parado y en un terreno llano. El espejo interior quedará centrado con respecto a la luneta, mientras que los exteriores se regularán de forma que se vea la menor parte de carrocería posible.

¿Cuantos puntos tengo en el carnet?

Como es sabido , desde hace años, en España el carnet de conducir funciona por un sistema de puntos. Sin embargo, pese a tratarse de un mecanismo plenamente implantado, aún hay muchos conductores que no tienen claro cómo funciona realmente y no es extraño  que se pregunten: “y yo, ¿cuántos puntos tengo en el carnet?”.

Para aclarar ésta y otras cuestiones relacionadas, vamos a intentar destripar el funcionamiento del carnet por puntos.  Y para empezar nada mejor que hacerlo por el momento en que se consigue el primer carnet de conducir de nuestra vida.

Todo conductor novel parte con ocho puntos en el carnet, los cuales se incrementan hasta 12 si pasan dos años sin que el conductor haya sufrido ningún percance que conlleve pérdida de puntos. Posteriormente, pasados otros dos años, los puntos suben a 14 y finalmente, tras dos años más sin percances, se alcanzaría el máximo de 15 puntos en el carnet.

Pero de igual modo que se suman puntos si no se tienen percances, también se pueden perder en ciertas situaciones, tales como conducir a velocidades demasiados elevadas o superar ampliamente la tasa permitida de alcohol en sangre.

Para recuperar algún punto perdido existen dos vías posibles. La primera es la de estar dos años sin cometer ninguna infracción que suponga  más pérdida de puntos. O bien, existe la opción de seguir un curso de doce horas tras el cual el conductor recuperaría hasta 4 puntos de una sola vez.

En el caso extremo de llegar a perder todos los puntos del carnet, esto implica que habría que esperar 6 meses para obtener una nueva licencia (ó 3 en el caso de ser un conductor profesional).

Cómo funciona la prioridad de paso

Uno de los conceptos más confusos, y no sólo entre los conductores noveles, es el de la prioridad de paso cuando no hay una señal que regule la preferencia. Por norma general la mayoría de cruces problemáticos o posibles puntos conflictivos tienen su correspondiente señal reguladora, pero en ocasiones ésta brilla por su ausencia y hay que aplicar una serie de reglas que no todo el mundo tiene claras.

Como principio general, un conductor siempre estará obligado a ceder el paso a aquellos vehículos que se aproximen por su derecha aún si se trata de una vía más estrecha o de menor importancia.  Pero este principio no es siempre aplicable, ya que también existen una serie de casos en los que algunos vehículos tienen preferencia independientemente del lado de la vía por el que se aproximen.

De esta manera, el vehículo que circule por una vía pavimentada tendrá preferencia sobre aquel que se aproxime por una vía sin pavimentar, como por ejemplo un camino de tierra. De igual modo, los vehículos que circulen sobre raíles siempre tendrán preferencia de paso sobre los demás usuarios de la vía.

En el caso de los vehículos que circulan por una autovía o autopista, estos tendrán preferencia de paso sobre aquellos que pretenden acceder a aquella, aunque se trate de una incorporación desde la derecha.

Finalmente, resulta muy importante establecer la prioridad entre los vehículos a motor y los grupos de ciclistas, ya que estos últimos tendrán preferencia en las rotondas o cruces cuando el primer miembro del grupo haya iniciado el cruce o entrado en la rotonda.

Funciones de las luces de un vehículo

Los vehículos a motor, sean del tipo que sean, van dotados de un sistema de alumbrado, cuyas funciones principales se resumen en tres:

  • Ver: en ausencia de luz solar cualquier vehículo necesita poder ver lo que sucede en el tramo inmediatamente anterior
  • Ser visto: las luces ejercen la acción de avisar a otros vehículos de nuestra presencia
  • Advertir: los vehículos deben comunicar sus intenciones al resto de conductores para evitar accidentes. El dispositivo de alumbrado también sirve para realizar estos avisos y advertir de nuestras intenciones al efectuar una maniobra.

Dependiendo de qué función necesitemos llevar a cabo, se utilizarán determinadas luces. Para ver, el conductor hará uso de la luz de cruce, las luces largas o los faros antiniebla delanteros.

Para que otros vehículos se percaten de nuestra presencia se utilizan la luz de posición, los faros antiniebla traseros, la luz de gálibo, las luces de estacionamiento, la señal de emergencia o los catadióptricos.

Las luces destinadas a avisar de la realización de alguna maniobra son la luz de marcha atrás, los intermitentes y la luz de freno.

Con esto ya conocemos las normas generales referentes al alumbrado y señalización óptica más habituales. En próximas ocasiones entraremos en más detalle acerca de la descripción y utilización de cada una de ellas.

Normas para el transporte de pasajeros

El transporte de personas en vehículos a motor está minuciosamente regulado. Por ello es importante conocer con detalle qué normas son las que operan en este área, y en qué circunstancias está permitido transportar o no pasajeros en un vehículo, ya sea éste de carga, un turismo o una motocicleta.

En el caso de los primeros, los vehículos de carga, si se va a transportar personas y carga de forma simultánea, el vehículo necesita  estar provistos de la correspondiente protección relativa a la carga que se transporta, con objeto de que ésta no estorbe a los ocupantes ni exista riesgo de daños físicos en el caso de dicha carga salga proyectada.

En los turismos, se prohíbe circular con menores de 12 años  en los asientos delanteros del vehículo, con la excepción de que se utilicen dispositivos homologados. Esta prohibición relativa a los menores de 12 años también opera en el caso de ciclomotores o motocicletas, vehículos en los que no podrán viajar como acompañantes.

Si el acompañante supera esta edad, y está convenientemente protegido con casco, podrá viajar como pasajero en un ciclomotor o motocicleta siempre que lo haga a horcajadas, esté situado detrás del conductor y con los pies apoyados en los reposapiés laterales.

La normativa que regula los ciclos y ciclomotores especifica que no podrán viajar acompañantes en este tipo de vehículos cuando hayan sido construidos para un sólo ocupante, aunque también señala determinadas excepciones, que son:

1)Podrán transportar un menor de hasta 7 años en asiento adicional  homologado cuando el conductor sea mayor de edad

2) De manera excepcional, se permitirá circular transportando un pasajero de más de 7 años de edad, cuando los conductores sean los padres o madres, tutores o persona mayor de edad autorizada por ellos, y ambos ocupantes utilicen casco homologado y  cumplan las condiciones específicas de seguridad