La carga de mercancías

A la hora de transportar alguna carga o mercancía en un vehículo hay que tener muy claro que ésta debe disponerse de una forma determinada. La legislación marca una serie de procedimientos,  destinados a que la carga de mercancías no se convierta en un peligro o cause  problemas o molestias al resto de usuarios de la vía.

De esta manera, se establece que hay que poner la carga en el vehículo perfectamente fijada y sin que arrastre por el suelo, asegurándonos de que no se producen movimientos indeseados que puedan conllevar una desestabilización del vehículo.  Tampoco se puede transportar la carga a través de las puertas abiertas del vehículo.

Además, hay que evitar producir polvo o un ruido excesivo. En caso de que sea inevitable que la carga desprenda polvo u otras pequeñas partículas, entonces debe transportarse en un vehículo o recipiente cerrado, o como mínimo, cubrir la carga totalmente, de forma eficaz.

En caso de mercancías consideradas peligrosas, es obligatorio disponer de extintores adecuados al producto que se transporta. A ello hay que sumar que los vehículos que se encarguen de transportar este tipo de mercancías deben ir provistos de un calzo adecuado para el diámetro de sus ruedas y la masa del vehículo.  Estos vehículos también deben tener tanto en su parte delantera como trasera, y de manera bien visible, dos paneles reflectantes de color naranja que avisen al resto de usuarios de la vía de la peligrosidad de su carga.

Como norma general para el transporte de mercancías se prohíbe que ésta sobresalga de la proyección en planta del vehículo, o lo que es lo mismo, no puede ser más alta, larga o ancha que el propio vehículo.

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