Las obligaciones del conductor adelantado

A la hora de hablar de los riesgos que supone una maniobra de adelantamiento se presta mucha atención a todas las precauciones que ha de tomar el conductor que se dispone a realizar dicha maniobra, sin embargo, el conductor del vehículo adelantado, suele quedar en un segundo plano en cuanto a responsabilidad, como si él no tuviera ninguna obligación en dicha maniobra, cuando esto no es así.

El conductor adelantado está obligado a facilitar todo lo que sea posible la maniobra, para lo cual debe aproximarse al borde derecho de la calzada y en ningún momento debe aumentar la velocidad de su vehículo mientras es adelantado. Además, si una vez iniciado el adelantamiento, nota que la maniobra pudiese suponer un peligro para alguno de los usuarios de la vía está obligado a reducir su velocidad para facilitar la conclusión del adelantamiento.

Pese a lo señalado anteriormente, si el conductor que iba a realizar el adelantamiento desiste de la maniobra, entonces sí que el conductor adelantado podría acelerar la marcha de su vehículo, facilitando la vuelta del otro vehículo a su carril.

Un punto que merece especial atención es el de los vehículos de grandes dimensiones, pesados o que deban respetar un determinado límite de velocidad. Cuando las situaciones de la vía no permiten un adelantamiento sencillo y rápido (por ejemplo: por un excesivo tráfico o porque el ancho de la vía no es suficiente), entonces los conductores de estos vehículos deben, o bien reducir su velocidad de marcha, o si no, desplazarse hacia el arcén de su derecha cuando éste sea practicable, para poder dejar paso a los vehículos que le siguen.

Por lo tanto, pese a que parezca que cuando somos adelantados toda la responsabilidad recae en el otro conductor, esto no es así, y el conductor adelantado también tiene unas obligaciones que cumplir.

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